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El dolor de los familiares de las turistas israelíes: “Es el diablo en Mendoza”

Así definieron al detenido por el doble crimen. Los cuerpos de las víctimas ya llegaron a su país, donde aguardan para despedirlas.

Los cuerpos de las hermanas israelíes asesinadas en Mendoza llegaron el viernes a su país. Fueron trasladados al laboratorio de Ciencia Forense, donde serán sometidos a estudios. Entre el miércoles y jueves próximo, sus familiares podrán darle sepultura en la ciudad de Rechovot, a 20 kilómetros al sur de Tel Aviv.

Pyrhia Saroussy (63) y Lily Pereg (54), quien residía en Australia, fueron asesinadas el 12 de enero, un día después de su llegada a Mendoza para visitar al hijo de Pyrhia y sobrino de Liliy, Gil Pereg (37).

Gil Pereg, hijo de una de las víctimas, enterró los cuerpos en el predio donde vivía. Allí planeaba levantar una construcción.

El viernes 18 de enero el hijo de Pyrhia fue detenido y al día siguiente la Policía mendocina encontró los cuerpos de las mujeres enterrados en su casa.

A través de posteos en las redes sociales del hermano de las mujeres, Moshe Pereg, y del cuñado de la menor de las víctimas, Amnon Sarig, los familiares confirmaron la llegada de los féretros a su país. “Es el diablo de Mendoza”, escribió Amnon en su perfil Facebook para definir al acusado por los homicidios.

“Nosotros, como familia, encontraremos algo de paz también”, reconoció, tras confirmar el arribo de los restos de Lily y Pyrhia a Israel. “Tener las tumbas, traerá un cierre. La justicia será servida. Confiamos en el sistema de Argentina. Pero para nosotros, tener una tumba donde llorar es importante“.

El laboratorio de Ciencia Forense de Telaviv realizará nuevos análisis de los cuerpos para corroborar los resultados que arrojó las autopsias realizadas en Argentina. A mediados de semana, los restos de las israelíes serán entregados a los familiares.

Gil Pereg está detenido en el penal mendocino de San Felipe y acusado de matar de tres tiros a su tía y asesinar a golpes a su madre. Vivía como un indigente en un predio que tenía canchas de paddle a medio construir, ubicado en calle Roca al 600, frente al cementerio de Guaymallén, en el Gran Mendoza.

Los investigadores creen que planificó el asesinato de sus familiares cuando se enteró que viajarían a Mendoza para visitarlo. Por eso, tres días antes de la llegada de las mujeres, Gil Pereg denunció ante la Justicia el robo de una pistola calibre 9 milímetros y dos armas calibre 38 que finalmente fueron halladas en su casa.

La Policía Científica y la Justicia descubrieron los cuerpos gracias a la tarea del equipo de adiestramiento canino Escam y, en especial, por la tarea de la perra Ruca. Por eso, la institución encargada del entrenamiento de los canes recibió 50 mil pesos como recompensa de parte de la familia de la turista. La instructora de Ruca cobró otros 15 mil pesos.

“Agradecemos el profesionalismo y el esfuerzo con el que hicieron su trabajo. Como mendocino, me quedo tranquilo de que exista este nivel. Si bien es un hecho desafortunado y lamentable, fue resuelto gracias a lo realizado por ustedes”, dijo al diario Los Andes el cónsul de Israel en Mendoza, Andrés Ostropolsky, durante la ceremonia en honor a Ruca.

El acto de premiación fue en la Sociedad Israelita de Beneficencia de la ciudad de Mendoza. La comunidad judía entregó el dinero y una placa a la entrenadora Ayelén Castro y un reconocimiento a la labor de los miembros de la Escuela de Adiestramiento Canino de Mendoza. “Ruca tiene solo 9 años. Ella encontró a nuestras hermanas y alertó a la Policía, por lo que se ganó la recompensa”, afirmaron los familiares de Pyrhia y Lily.

Ayelén contó que no fue sencilla la tarea: “Al principio tuvimos una participación pequeña, porque el hombre (Gil Pereg) se encontraba en su casa cuando aún no era considerado el asesino- y no permitió que soltásemos los perros. Pero cuando se descuidó, yo dejé libre a Ruca quien marcó, ladró y se puso a rascar una pila de ladrillos y una bolsa de cemento”, explicó la instructora.

Allí se supo que había restos de sangre. El ADN hallado coincidió con el de una de las víctimas y luego de un segundo rastreo, donde la ovejera volvió a marcar el mismo lugar, se resolvió escavar y encontraron los cadáveres.

 

 

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