Salta

El Alfarcito: grietas, cambios y supervivencia del legado del Padre Chifri

EL DIARIO DE SALTA.- El alejamiento de Jean Pierre Bourin como benefactor del colegio El Alfarcito hizo visible las grietas entre quienes apoyan el establecimiento educativo y quienes continúan con el legado del Padre Chifri.

Hay muchas formas de romper una relación. Algunas lo hacen en silencio, guardando los rencores para tratar de no generar daños colaterales en los terceros. La otra es desperdigando ruido, a conciencia de que la partida no podrá pasar desapercibida.

Jean Pierre Bourin, de alguna manera, optó por la segunda opción para dar a conocer que dejaría de ser benefactor del colegio El Alfarcito. Con una carta pública dijo que dejaría de apoyar económicamente al colegio de El Alfarcito, porque considera que se “desnaturalizó” por completo el proyecto original que tenía con el Padre Chifri.

Peligra la continuidad del Colegio Secundario El Alfarcito

Bourin cargó las tintas contra el sacerdote Walter Medina: dijo que Medina nunca tuvo la intención de continuar con el legado de Chifri y que además se apoderó del parador de comidas de “El Alfarcito” y del parador turístico de “El Rosal”.

“Frente a esta situación, prefiero simplemente olvidarme del colegio de Alfarcito y dedicar mi tiempo, dinero y energía a otros proyectos. Hay tanto para hacer por el mundo”, escribió. Y lanzó una última crítica al grupo eclesiástico vinculado al colegio. “Este grupo desea simplemente tener el poder y el control de lo que puede, con abuso de autoridad, en lugar de promover el espiritualismo como Cristo lo desea”, concluyó.

El sacerdote Walter Medina aceptó dialogar con LA GACETA después de conocida esta misiva. Sus palabras fueron escuetas.

Medina dijo que la salida de Bourin y lo publicado en estos días “no impacta en la vida real del colegio, todo lo que salió no reviste ninguna gravedad”. Enfatizó que la continuidad del colegio no está en peligro porque hay un buen equipo de recaudación. “Con la inflación no es fácil, pero no estamos en ninguna crisis”, dijo.

No quiso hablar más del tema, argumentó que no quiere hacer de esto una pelea pública. El sacerdote se limitó a compartir un comunicado que se hizo para los chicos y la comunidad educativa. Este es el parte:

“Creer en un sueño es la levadura que fermenta la masa. Padre Chifri creyó y nosotros también. Y la masa sigue creciendo desde ya hace 10 años. Estamos bien, muy bien. El colegio seguirá como siempre, no hay peligro. Se los digo porque ya varios me preguntaron con tristeza por algunas noticias. Hace años que nos mantenemos con nuestro esfuerzo, más que dinero necesitamos amigos, y sobre todo los necesitamos a ustedes. Las clases comienzan dentro de poco y nada nos va a faltar. Padre Chifri no se ha ido, y Dios nos sigue bendiciendo. Mejor pensemos en algo lindo para hacer, algo que nos entusiasme, busquemos la cumbre y si hay piedras en el camino, no bajemos los brazos”, dice el texto que concluye con un “Dios los bendiga”.

Carlos Figueroa, de la Fundación El Alfarcito, fue consultado por el alejamiento de Bourin y explicó que “el problema es con el colegio El Alfarcito, no con la Fundación”.

“Nosotros somos una fundación creada por el Padre Chifri, cuando él recién vino se rodeó de un gran grupo de amigos de Rosario de Lerma, de Salta, de San Lorenzo, Campo Quijano, para trabajar en beneficio de las comunidades de los cerros. Creó el colegio el Alfarcito y para darle mayor fuerza, con esos amigos organizó la Fundación El Alfarcito. Nosotros como fundación veníamos trabajando en apoyo a las 25 comunidades, a las 17 escuelas primarias de los cerros y al Colegio El Alfarcito”, dijo.

Pero contó que hace aproximadamente un año el padre Walter Medina los separó del colegio. Los dejó fuera. Y les quitó la concesión del parador de comida. Medina simplemente les dijo que prescindía de la ayuda de la Fundación Alfarcito y que ellos se iban a manejar en forma autónoma, que no necesitaban del apoyo de ellos.

“Nosotros seguimos trabajando, apoyando a la gente de los cerros, a las escuelas, estamos trabajando con las huertas familiares  y escolares y con los artesanos y cuando el Colegio ha tenido alguna necesidad, lo hemos apoyado”, aclaró Figueroa.

El parador de comida fue creado a pulmón, por el presidente de la Fundación Alfarcito, Daniel Canónica, para que haya un lugar donde puedan llegar los turistas, desayunar o almorzar o compartir un momento de amigos y con las ganancias se apoyaba al colegio en todas las necesidades.

“Cuando se nos quita la concesión, dejamos de tener totalmente injerencia en eso. Pero viendo los sueños del padre Chifri, nosotros estamos siempre dispuestos a colaborar con quien sea”, enfatizó Figueroa.

Figueroa se cuidó de no opinar en esta disputa entre Jean Pierre y Walter Medina. Sin embargo, sí expresó que este alejamiento es una pena.

Figueroa aclara que con la directora del colegio hay una gran relación. Destaca la entrega y la capacidad de la mujer.

Con la directora tenemos una excelente relación, el manejo fue separarse, no fue una pelea. Cuando nos piden una colaboración, los apoyamos sin dudarlo. Porque no nos olvidamos que el colegio fue el sueño del padre Chifri. Siempre antes de tomar una decisión pensamos qué quería Chifri. Él quería que los jóvenes no tuvieran que irse hasta la ciudad a estudiar, si no estaban preparados a un cambio tan grande. Quería que los chicos estudiaran en un lugar que era para los chicos de los cerros y que se les diera las herramientas necesarias para que ellos pudieran sacar alas y volar.

-¿Cree que se desvirtuó la visión del padre Chifri en cuanto al secundario?   – Como no estamos con el manejo del colegio, no te puedo opinar.

Figueroa tampoco cree que el Colegio esté en peligro, porque tiene el apoyo del gobierno nacional, entre otros aportantes. “Yo creo que nunca estaría en riesgo, pero sí es una baja significativa, porque no hay que perder a una persona que fue amigo de Chifri, él lo conoció cuando llegó en una cabalgata. Él, con su manera de ser, lo supo convencer y sumarse a la obra y él siempre colaboró incondicionalmente con el Alfarcito. Uno no puede perder ese tipo de amigos. Nunca hay que olvidar de quién le da una mano y yo creo que uno tiene que mantener los amigos y la gente que lo apoya desinteresadamente, porque lo importante son los alumnos”, concluyó.

Fuente: lagacetasalta.com.ar

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