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Trabajar por el Municipio: “La idea es que nos interesen las cosas del Municipio, que haya un protagonismo vecinal»

EL DIARIO DE SALTA.- En un tiempo de conflictos sociales crecientes y cuando la dirigencia política languidece bajo la implosión de su propia codicia, de su megalomanía y acumulación exorbitante de poder y dinero, en un momento de crisis tan profunda, es necesario volver la mirada hacia la única institución que nos puede contener como ciudadanos: es el municipio.

El municipio aparece como la última garantía para poder restaurar el orden republicano alterado porque es la institución más cercana al vecino y donde la participación vecinal se puede hacer de forma directa, sin “dirigentes” intermediarios. Pero para que esa participación sea efectiva hay que dejar la zona de confort y salir a la conquista de espacios, porque si continuamos criticando desde las pantallas el sistema no va a cambiar.

El hombre común se alejó de la política porque no está de acuerdo con los procedimientos de quienes gobiernan y es el momento en que el vecino debe volver a ser el protagonista como hombre político, que en su génesis significa “al que le interesan las cosas de la ciudad”.

Sin mística, sin militancia y sin plataformas, los partidos políticos han quedado vacíos de contenido. Los candidatos no proponen ideas sino eslogans como si estuvieran vendiendo un producto y de hecho es así, porque están tan vacíos como los partidos y la democracia misma.

Entonces es preciso salir a reconquistar la democracia con una militancia cívica y no partidaria de donde surja el líder social que reemplace al “dirigente político”. Esos líderes sociales deben asumir un compromiso involucrándose con las realidades de su municipio. Esto es lo que los políticos han perdido, el compromiso social porque sólo buscan llenar su bolsa y mantenerse “ad eternum” para usufructuar los beneficios de la cosa pública.

Es preciso revalorizar al municipio porque es ese lugar donde nos conocemos todos y queremos que sea nuestro, luego que esté limpio, que sea seguro, desde donde se generen nuevas estructuras que luego se podrán incorporar a la política o no,   esto lo dirán los tiempos y las oportunidades.

Son tres los ejes que deben ser trabajados en el municipio: la espiritualidad del hombre –que no es catolicismo-, porque el individuo sin basamento espiritual no es nada. Luego, la cultura popular que es lo que otorga identidad. Y las tradiciones que constituyen el ser de lo que somos; de esta manera además se proporciona un resguardo ante las ideologías que vienen en pos de la destrucción del hombre, de la familia y hasta del Estado mismo.

En síntesis, tenemos que reconocer en el municipio a la célula madre desde la cual podamos reconstruir el tejido social. Lo haremos generando movimientos sociales, vecinales, integrando a los que piensan distinto pero tienen buena voluntad porque reconocen que tenemos temas comunes que nos afectan:   “Nos inunda la misma agua, nos muerde el mismo perro, tenemos los mismos problemas comunes”.

Entre vecinos no podemos ser enemigos, apenas circunstanciales adversarios en tiempo electoral, militando cada en su legítima posición ideológica, pero después el pueblo sigue y nosotros continuamos ahí.  Como se ve, todo se resuelve en una cuestión de buena voluntad, en la voluntad de querer mejorar la vida propia a partir de un proyecto colectivo.-

Por: Ernesto Bisceglia

www.eldiariodesalta.com

 

 

 

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