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El problema es la Justicia, estúpido´

EL DIARIO DE SALTA.- La paráfrasis corresponde a la recordada frase utilizada durante la campaña en que Bill Clinton le ganó la presidencia a George W. Bush (padre): “The economy, stupid” (La economía, estúpido) y que se convirtió en la síntesis más cruda de la incidencia de algún factor  a la hora de votar.

En la Argentina, además de la economía padecemos un grave problema institucional que está afectando a una de las columnas de la República y es la corrupción del Poder Judicial que desde los noventa se convirtió en militante del poder de turno olvidando su papel de contralor de los otros dos Poderes (Ejecutivo-Legislativo) y de servicio para garantizar la seguridad de los ciudadanos.

De la manera más innoble los miembros de la Corte de Justicia, tanto en la nación como en las provincias juegan su destino al capricho del mandante de turno, se prestan a operaciones políticas, venden y trasiegan sus fallos con la mayor impunidad moral y así los juzgados son en algunos casos verdaderos lupanares donde el Código Civil se tasa según la categoría social, política o económica de los demandantes o demandados.

De esta manera el Poder Judicial ha llegado a esta instancia donde atraviesa una crisis de legitimidad porque el ciudadano común duda –y con razón- de que los jueces tengan un verdadero comportamiento republicano y crece la sospecha de que en realidad sirven a intereses muy distintos que aquellos que ordena el Derecho.

La “Justicia Militante”

Se escuchan voces que se levantan anunciando la intención de disolver el Poder Judicial como institución republicana para convertirlo en un “servicio de justicia” o peor aún, en una “justicia militante” lo cual significaría la vulneración de los poderes y la conversión de la política en una herramienta totalitaria.

El primer paso sería apropiarse de la mayoría del Consejo de la Magistratura para tener el control sobre los jueces, ya para nombrarlos, ya para destituirlos en orden a sus “méritos” para con el gobierno. Aceptar esta idea peregrina de una justicia militante es consagrar la inseguridad del ciudadano y la pérdida de las garantías constitucionales para garantizar la impunidad de las mafias que propagan la corrupción en el Estado.

El Poder Judicial está gangrenado por la corrupción de los jueces prebendarios que fallan a cambio de inconfesables beneficios que negocian, esto es una realidad; pero el cáncer no se puede curar al costo de la ejecución del enfermo.

Consagrar una “justicia militante”, reducir al Poder Judicial a un “servicio de justicia” significaría entronizar el lobbysmo más oscuro en el manejo de la justicia reemplazando derechos y garantías por los caprichos de los feudos y padrinazgos políticos.

 

Por: Ernesto Bisceglia

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