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9 de Junio de 1956: Cuando “La Libertadora” fusiló al General Juan José Valle, un crimen innecesario

EL DIARIO DE SALTA.- Se cumple en la fecha un nuevo aniversario del fusilamiento del General Juan José Valle en uno de los episodios más trágicos de nuestra historia contemporánea.

El 16 de Setiembre de 1955 se produce la sublevación autodenominada “Revolución Libertadora”, movimiento revolucionario encabezado por el general Eduardo Lonardi que derrocó al gobierno constitucional del General Juan Domingo Perón. El 13 de noviembre de ese año, Lonardi, sería reemplazado por el general Pedro Eugenio Aramburu quien asume la presidencia junto al Almirante Isaac Rojas, con el título de Vicepresidente.

El nuevo “gobierno” impuso un sistema dictatorial de fuerte carácter represivo cuya consigna era erradicar todo vestigio de peronismo: un grueso error de cálculo o un exceso de fanatismo antiperonista. Así, se intervino a la CGT, se persiguió a la clase dirigente peronista y hasta se prohibió todo tipo de mención de términos o frases vinculadas al peronismo.

En el colmo del voluntarismo, por decreto 4161, del 5 de marzo de 1956 se establecía lo siguiente:

“Queda prohibida la utilización (…) de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas y obras artísticas (…) pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del peronismo. Se considerará especialmente violatoria de esta disposición, la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del  presidente depuesto el de sus parientes las expresiones ‘peronismo’, ‘peronista’, ‘justicialismo’, ‘justicialista’, ‘tercera posición’, la abreviatura ‘PP’, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales ‘Marcha de los Muchachos Peronista’ y ‘Evita Capitana’ o fragmentos de las mismas y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos”.

Sin embargo, el Ejército estaba dividido y existían muchos elementos peronistas que planearon un levantamiento para derrocar a “La Libertadora” y posibilitar el retorno de Perón. La noche del 9 de junio de 1956, el general Juan José Valle encabezó una rebelión cívico-militar que tuvo sus focos aislados en Buenos Aires, La Plata y La Pampa.

El movimiento de Valle emitió entonces una proclama que decía:

“Proclama Al pueblo de la Nación: “Las horas dolorosas que vive la República, y el clamor angustioso de su Pueblo, sometido a la más cruda y despiadada tiranía, nos han decidido a tomar las armas para restablecer en nuestra Patria el imperio de la libertad y la justicia al amparo de la Constitución y las leyes. Como responsable de este Movimiento de Recuperación Nacional integrado por las Fuerzas Armadas y por la inmensa mayoría del Pueblo –del que provienen y al que sirven-, declaramos solemnemente que no nos guía otro propósito que el de restablecer la soberanía popular, esencia de nuestras instituciones democráticas, y arrancar a la Nación del caos y la anarquía a que ha sido llevada por una minoría despótica encaramada y sostenida por el terror y la violencia en el poder.

Conscientes de nuestra responsabilidad ante la historia, comprendemos que nuestra decisión es el único camino que nos queda para impedir el aniquilamiento de la República en una lucha estéril y sangrienta entre hermanos, cada día más inevitable e inminente…¡Viva la patria!- Movimiento de Recuperación Nacional.-

General de División Juan José Valle – General de División Raúl Tanco”.

En el gobierno conocían los planes contrarrevolucionarios de Valle y compañía y mediante un ardid los indujeron a movilizarse cuando ya los estaban esperando. Los hombres de Valle no llegaron siquiera a sacar una pistola cuando fueron detenidos.

Aramburu, haciendo gala de una impiedad propia de verdugos mandó a ejecutar a los cabecillas del alzamientos y a otros oficiales, suboficiales y civiles. Tamoco quiso recibir a la mujer de Valle que intentaba interceder con su ruego, porque “estaba descansando”, según le hicieron saber.-

El intento concluyó al cabo de unas pocas horas y tres días más tarde, El 12 de Junio de 1956, la autotitulada “Revolución Libertadora” cometía un crimen alevoso, ajusticiando a un ciudadano argentino por haber cometido el delito de pensar distinto, de querer preservar el orden constitucional y de ser un peronista convencido. Aquella jornada, el Teniente General, Pedro Eugenio Aramburu mandó fusilar al General Juan José Valle y otros compatriotas; ausente de que esas muertes significarían mucho más que asesinatos políticos; aquel día se abrió una herida en el tejido social argentino que todavía no se ha podido cerrar.

El General Aramburu pagaría con su vida estos fusilamientos así como el ultraje hecho al cadáver de Eva Perón. La cuenta fue saldada por Montoneros en la década del 70 cuando lo secuestraron y en una parodia de “juicio popular” lo ejecutaron por “crímenes contra el pueblo”.

Si bien la ejecución efectuada por Montoneros es un crimen alevoso perpetrado por criminales, podría discutirse hasta dónde lo ocurrido bajo el régimen de la “Revolución Libertadora” no se iguala en tanto ni unos ni otros actuaron dentro del marco de la ley y la Constitución Nacional.

Por: Ernesto Bisceglia

Para: www.eldiariodesalta.com

 

 

Los errores de “La Libertadora” abrieron heridas en el tejido social argentino que no se supieron borrar y derramaron al país en una guerra demencial que ensangrentó a la sociedad argentina en los setenta.

 

A la luz de hechos históricos como este, la reflexión que más conviene será aquella que nos recuerde que con todos sus defectos, sueños rotos, carencias  e ineptitudes de los dirigentes, siempre el mejor gobierno será la democracia.-

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