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El honorable juez con doble sueldo y aportes al peronismo que sigue en carrera

Fue director del Servicio Penitenciario, trabajó en la secretaría de Asuntos Penales, fue nombrado juez y cobró durante largo tiempo por estos últimos cargos.

Han pasado algunos años desde que se dio a conocer que el ex director del Servicio Penitenciario de la Provincia de Salta se había convertido en juez. Por ese entonces, ocupaba una importante oficina en la Subsecretaría de Políticas Criminales y Asuntos Penitenciarios, y al ser nombrado como magistrado, algo pasó con su renuncia.

Por más de la mitad del 2016, Martínez recibió una cifra que superaba los 200 mil pesos. Al irse acumulando en una cuenta bancaria, le permitía al magistrado decir que se trataba de «un error administrativo del ministerio y que no había tocado el dinero».

Mientras la plata seguía guardada en una cuenta bancaria, fue un empleado público quien habló con El Grito Radio Web, por lo que la opinión pública cayó sobre la figura de Martínez. Diputados planteaban la posibilidad de iniciar un Jury contra él, y desde el Ministerio de Derechos Humanos exigieron la devolución del dinero.

Lo cierto es que el Jury jamás llego, ni mucho menos una sanción por parte de las autoridades del Poder Judicial. Si bien Martínez devolvió el dinero, continuó ocupando su lugar como juez con algunas «actuaciones administrativas», como lo contó diario El Tribuno. Siendo el propio Guillermo Catalano, presidente de la Corte de Justicia salteña, quien garantizó que proseguirían las actuaciones. Aunque el destino haya sido, debajo de la alfombra.

Por su parte la ministra Pamela Calletti, quien remarcaba que todo fue un error administrativo, sostuvo a posterior que el 100% del dinero había sido devuelto. «Suele ocurrir cuando se va un funcionario y se informó para que se dé la baja para que se deje de liquidar su salario. En estos casos, cuando hay un plus de más o de menos, se hace una liquidación y se restituye el dinero», explicó la actual fiscal de Estado.

Como si no te hubiese visto antes, Martín Martínez continuó al frente del juzgado de Ejecución y Sentencia, aun cuando la sociedad entera había expresado su repudio, los diputados hablaban de un Jury y el propio presidente de la Corte investigaba. Más tarde la Unidad Fiscal de Delitos Económicos (UDEC) también seguiría el caso de Martínez, aunque no prosperó.

Seguido de esto, se conoció otra de las importantes hazañas del magistrado. Además de juez, Martínez estaba a cargo de la catedra de derecho penal en la Escuela de Cadetes. El juez, cuenta con una suplente que más allá de dar las clases en su ausencia, firmaba hasta con su nombre las planillas, por lo que Martínez cobraba, aparte de los dos sueldos, un tercer ingreso como docente sin ir a dar clases, mientras que la suplencia no percibía un ingreso formal por cubrirlo. «Ella es ayudante de cátedra, el que cobra es Martínez porque solamente cobran los titulares», sostuvo Oscar Fabián de la Escuela de Cadetes.

El broche de oro de este magistrado fue cuando se dio a conocer, que fue precisamente él, quien autorizó las visitas «privadas» en las que ocurrió el aberrante asesinato de Andrea Neri a manos del femicida «Chirete» Herrera. Una vez más sería defendido por funcionarios, Pablo Alavila, secretario de Políticas Penales, dijo a FM Noticias que se trata de «un derecho que establecen las normativas y en muchos fallos de la justicia». El agravante es que Herrera ya había cometido un crimen de las mismas características.

Con un Jury que nunca fue, y una sanción que jamás llegó, todavía hay ministros de la Corte que apuntan a los medios de comunicación a la hora de buscar responsables por el descreimiento generalizado en la Justicia salteña.

 

QPS

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