Salta

La Guerra Gaucha: ¿Qué fue «La Guerra de Recursos»?

Mientras Buenos Aires no encontraba el rumbo político y San Martín ultimaba detalles para el Cruce de los Andes, en Salta, Güemes y sus gauchos detuvieron siete invasiones realistas.

EL DIARIO DE SALTA.- Si algo caracteriza a la Gesta Güemesiana, es precisamente, el haber sido una guerra irregular, donde la imaginación y el coraje reemplazaron a la logística. Un verdadero sistema bélico no convencional que dio acaba cuenta de uno de los ejércitos más poderosos de ese momento, el español.

La caracterización de esa Gesta como la «Guerra Gaucha» no sólo es apropiada sino muy descriptiva de lo que significó para la historia de la Patria. Porque justamente el hecho de que no fuera un ejército regular el que estuviera en guerra determinó que fuera todo el Pueblo el que estuviera alzado en armas para defender el suelo propio.

Esa estrategia de contención fue diseñada por el General San Martín cuando estuvo al mando del Ejército del Norte, y tras observar el terreno se diera cuenta de que era imposible trasponer la Quebrada de Humahuaca para alcanzar el nido realista de Lima.

En la cuestionada carta a Rodríguez Peña que cita Fidel López, dice sin embargo algo muy cierto: «La Patria no hará camino por este lado del norte, más que no sea una guerra permanente, defensiva y nada más; para eso bastan los valientes gauchos de Salta, con dos escuadrones buenos de veteranos. Pensar en otra cosa es echar al pozo de Airon hombres y dinero».

Con los pocos recursos a mano que tenía y luchando contra sus propios conciudadanos y la indiferencia de Buenos Aires, más preocupada en sus internas políticas, Güemes obligó a los realistas a mantener poderosos ejércitos merodeando la Quebrada de Humahuaca, intentando trasponer esa frontera que el caudillo les había marcado, y que como es sabido, no pudieron dejar nunca atrás.

La Gesta Güemesiana es pues, el conjunto de acciones llevadas adelante por todo un pueblo que se mantuvo durante más de cinco años en campaña hasta la muerte de Güemes en 1821.

Se compuso en el plano militar de acciones fugaces, de emboscadas y cargas de caballería que terminaban tan repentinamente como se habían presentado generando un estado de inseguridad y desmoralizando al enemigo.

En cuando al espacio social, éste cubrió toda la geografía norte del antiguo Virreinato del Río de la Plata y  significó la participación masiva de la población donde hasta las mujeres hicieron gala de un heroísmo poco común. Tan ajustados fueron los códigos utilizados para tejer una red de información, que Güemes podía tener «en tiempo real» la posición y composición de las partidas realistas y ordenar ataque simultáneos perfectamente coordinados.

La estrategia de la Guerra Gaucha resultó para los realistas luchar contra un enemigo sin rostro, en permanente movilidad pero que hizo una guerra total.

Cuando las primeras líneas enemigas pensaban avanzar sobre campo despejado, donde menos se piensa surgen jinetes que los desorganizan dejando muertos y heridos en el campo para desaparecer tan fantasmalmente como se presentaron.

En tanto, la retaguardia sufre el desgaste de francotiradores que diezman las filas, mientras los soldados rezagados desaparecen en la espesura de los montes.

No hay nada utilizable al paso de los españoles, los campos quedan yertos, los corrales vacíos, las cosechas quemadas; el hambre se convierte para los extranjeros en otro enemigo a vencer.

Por eso, la Gesta Güemesiana si bien tiene la impronta del Prócer, adquiere el sentido popular porque el protagonista decisivo es el sujeto colectivo, el pueblo en su conjunto.

De allí el doble mérito de un Güemes que formó cuadros y hasta un Estado Mayor, escuadrones y compañías, con todos los servicios propios del mejor ejército regular.

Mientras Buenos Aires no encontraba el rumbo político y San Martín ultimaba detalles para el Cruce de los Andes, en Salta, Güemes y sus gauchos detuvieron siete invasiones realistas.

El Mariscal De La Serna comandaba 5.500 veteranos y en su avance mandó ejecutar a los Coroneles Warnes y Padilla. Ocupó Salta, pero en Humahuaca Güemes le cortó la comunicación y los suministros. Ante el permanente hostigamiento de los gauchos, debió retirarse.

Sería luego el turno del General Pedro de Olañeta, quien capturó al General Fernández Campero, uno de los capitanes más importantes de Güemes, conocido como el Marqués de Yavi. Sin embargo, no pudo trasponer la ciudad de Jujuy.

Olañeta regresará en 1818 y 1819, pero la de mayor porte fue la invasión que al mando del General Juan Ramírez Orozco en junio de 1820 al frente de casi 7.000 hombres.

No obstante la superioridad numérica y logística, ninguna pudo avanzar más allá de la línea de la Capital de Salta.

Por: Ernesto Bisceglia

 

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