Salta

La Batalla de Suipacha: El día que los porteños le negaron la gloria a Martín Miguel de Güemes

El 7 de noviembre de 1810 se logró el primer triunfo para las armas de la Patria de la Guerra de la Independencia; para la historia oficial, Güemes nunca estuvo en Suipacha.

EL DIARIO DE SALTA.- Luego de producido el 25 de Mayo de 1810, la Junta de Buenos Aires tenía por delante lograr el reconocimiento de la región donde se hallaban las últimas Intendencias en manos españolas.

Con ese fin se despacha al Ejército Expedicionario al Alto Perú, bajo el mando de Antonio González Balcarce

En Santiago de Cotagaita esperan Nieto y José de Córdoba, dos avezados generales españoles que comandan un poderoso ejército. El día 27 de Octubre de 1810 tendrá lugar un enfrentamiento entre ambos bandos, sin mayores consecuencias.

Terminada la escaramuza, las tropas  patriotas se repliegan, maniobra que lleva a pensar a los españoles en un estado de indefensión o de minoridad logística, al menos, por lo que ordenan avanzar sobre las filas de González Balcarce.

Sin saber los españoles que Balcarce había recibido refuerzos, se aventuran a cruzar el Río Suipacha, a medio camino del cual son atacados por  las tropas porteñas, las cuales en media hora dan cuenta de los españoles.

Apresados Nieto y Córdoba, fueron Fusilados por orden de Castelli en cumplimiento de lo mandado por la Junta, que declaraba reos de muerte a quienes levantaran las armas contra la nueva autoridad.

Para el Gobierno de Buenos Aires el triunfo de Suipacha le significó afirmar la autoridad política frente a la población, y para González Balcarce, el ascenso al grado de Brigadier General.

¿Y Güemes?

La de Suipacha fue la primera victoria de las armas criollas frente al español, cuya importancia no sólo fue política sino también estratégica ya que allanó el camino para alcanzar los límites entre ambos Virreinatos, a orillas del Río Desaguadero.

No cabe duda de que fueron las milicias gauchas de Güemes las que hicieron posible el triunfo en aquella jornada, porque mientras ellos luchaban, Castelli, al menos, se hallaba ocupado pagando los sueldos de la tropa que de otro modo se negaba a combatir.

El hecho es que para la historia oficial, Güemes nunca estuvo en Suipacha.

Durante los dos meses siguientes Balcarce permaneció en Potosí, un tiempo valioso para un enemigo que reconcentró sus fuerzas.

En realidad, según parece, aquello no fue descuido ni falta de criterio sino que según algunos autores, los porteños habían venido al norte con la idea de negociar con los realistas pues no le tenían mucha fe a las armas de la Patria.

Tal vez la prueba de esta teoría sea la firma del armisticio del 16 de Mayo en el Desagüadero, por el cual ambos ejércitos debían permanecer en descanso. Ese tiempo, en realidad, sería aprovechado por el General realista Goyeneche para rearmar sus filas.

De todas las crónicas de ese momento que no sólo prueban la presencia de Güemes en Suipacha sino que la acción se debió a su genio y táctica militar, adjuntamos ésta que sigue por parecernos la más ajustada.

Se trata de un artículo atribuido al historiador Miguel de Otero (1867) y que cita Jorque Newton en «Güemes, caudillo de la Guerra Gaucha», quien en la página 29, inserta lo siguiente:

«Debe advertirse también, que la acción no fue entre el Ejército Patriota y el del Rey, sino entre la División de Salta, al mando de Güemes y una columna de 700 u 800 hombres destacada por Nieto al mando de Córdova, su Jefe de Estado Mayor, en persecución de Güemes, después de su rechazo de Cotagaita el 27 de Octubre.

Desde muchos días antes del 27 de Octubre y no después como lo supone Castelli, había llegado el General Nieto con su división a Cotagaita y había concluido ya la fortificación izquierda; otra igual en la loma de la derecha; una muralla de loma a loma, y  un foso a su pie, por donde hizo largar todo el río, que es de bastante agua, y lo dejó impasable a pie y caballo, intercalando en la línea los cañones restantes.

Así fortificado y bien cubierto su frente y sus flancos, esperó Nieto a las tropas de la Patria».

 

Nuestra Nota: Nótese y valórese la descripción de la situación, lo que hacía infranqueable el paso para cualquier formación que avanzara.

 

Sigue diciendo de Otero: «Por la mañana del 27 de Octubre arribó a la vista de Cotagaita la primera división de la Patria, al mando del Comandante en Jefe Martín Güemes, compuesta de tropas de Salta y de un batallón de milicias de Tarija (…)

Siendo rechazado (…)

 

«Güemes se retiró aquel día a la vista (…) quedando el seis de noviembre Güemes con su división en Nazareno sobre la margen derecha y Córdova en Suipacha, sobre la margen izquierda»

«Güemes, calculando sin duda la sorpresa y perturbación que debía causarle a Córdova el verse atacado por quien él creía que venía en fuga, resolvió tomar la ofensiva y volviendo caras a la madrugada del día siete de noviembre lo atacó de improviso en su mismo campamento de Suipacha y lo derrotó completamente, dispersándose todas sus tropas y poniéndose él mismo en precipitada fuga».

 

En conclusión, cuando se elabora el Parte de Guerra de aquella jornada victoriosa para la Patria del 7 de noviembre de 1810, Güemes no aparece en ninguna de sus partes dando lugar a varias especulaciones, una de ellas, cómo podía Castelli mencionar a Güemes, un oficial de rango inferior que desobedeciendo sus órdenes de no librar combate había presentado batalla y además ganado la partida. Era una grave falta a una orden superior. Por otro lado, quizás, la falta más grave cometida por Güemes era haber roto el “acuerdo” entre los generales porteños y españoles de no atacarse sino de negociar, porque a Buenos Aires le interesaba más su tranquilidad política y económica que la suerte de las provincias norteñas. En cambio a Güemes le preocupaba más la libertad de estos territorios que las mezquindades de los porteños.

 

Una situación que a más de doscientos años, aún no ha cambiado.-

 

Por: Ernesto Bisceglia

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