Salta

General Martín Miguel de Güemes: La gloria, el servicio y la traición

Su bandera fue el servicio a la Patria. Su esfuerzo y su sacrificio personal sólo tienen medida en la dimensión de su tarea que fue entregarlo todo por los demás y para las generaciones posteriores

EL DIARIO DE SALTA.- En la culminación de la conmemoración de un nuevo Aniversario de la muerte del General Martín Miguel de Güemes, conviene analizar esa vida épica desde un aspecto más cotidiano, menos histórico, que acerque al hombre y sus valores al ciudadano común.

Siempre en el imaginario colectivo los Próceres tienden a ser vistos como seres alejados de la realidad, situados en una suerte de Olimpo griego donde lo que fueron, hicieron y representan pareciera inalcanzable a los mortales que los homenajean.

Sin embargo, más allá del bronce se encuentra el hombre cuya naturaleza es similar a del individuo actual, tal vez más pura y con un escenario diferente al que se vive hoy, pero en definitiva, con los mismos temores, seguridades y sobre todo principios.

La gloria desde la cual nos atisba el General Güemes fue cimentada antes que nada sobre valores humanos llevados a un grado superlativo de praxis que lo convirtieron en un líder social, político y militar indiscutible.

Adelantado a su tiempo fue primero líder y luego gobernador elevado al cargo por aclamación popular, es decir, invirtió el orden de las categorías, ganando primero la autoridad y recién el poder. Y una vez en el poder lo utilizó en beneficio de sus gauchos sancionando el Fuero Gaucho, el primer antecedente de una legislación de protección social.

Su bandera fue el servicio a la Patria. Su esfuerzo y su sacrificio personal sólo tienen medida en la dimensión de su tarea que fue entregarlo todo por los demás y para las generaciones posteriores. Güemes, es el ejemplo del servicio en la función pública y la antítesis de servirse de la misma.

Por fin, como ha ocurrido en la historia desde los tiempos del Cristo, los hombres que se elevan desde la autoridad superando las tentaciones del poder lastiman necesariamente los intereses de los que sólo ven en el poder la oportunidad de enriquecerse y vanagloriarse. Estos últimos son los salteadores del poder que utilizan la ignorancia de la comunidad para satisfacer sólo sus necesidades personales, a diferencia de hombres como el General Güemes que buscan elevar a su comunidad dejando como él hasta la vida en el empeño.

Los hombres leales a sus valores son peligrosos para el poder que no tiene ideales sino intereses. Esos talentos resultan irritantes y lesivos a los intereses de los que no tienen grandeza que utilizan siempre las únicas herramientas que poseen: la conspiración y la traición.

Por: Ernesto Bisceglia

Mostrar Más

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Cerrar
Cerrar
A %d blogueros les gusta esto: