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Tras cuatro denuncias por violencia de género, una joven chofer pide que cese el acoso de un excompañero

El sujeto llegó a golpearla salvajemente en la vía pública.

Una joven chofer de colectivos asegura haber agotado todos los medios legales para evitar contacto, agresiones y acoso de parte de un excolega o compañero de trabajo, quien en un acto de violencia sin par llegó a golpearla en la vía pública, agresión que quedó registrada tanto por el médico legal como en imágenes fotográficas.

Roselin (nombre de fantasía), que se desempeñaba en un corredor de la línea urbana de Saeta, aseguró anoche a El Tribuno que tras cuatro denuncias por violencia de género, agresión, desobediencia judicial y acoso, el excompañero y expareja de la chofer ahora insiste con un acoso constante a través de las redes sociales y los mensajes de wastsapp que le hace llegar desde distintos números.

Además, aseguró que durante el último tiempo hizo circular a través de los grupos interactivos de las redes sociales mensajes que la obligaron a dejar su trabajo por no sentirse psicológicamente bien.

«Les mandó a mis compañeros y a otros choferes mensajes donde decía por ejemplo: «Dicen mis compañeros del Corredor 3 A cuánto cobrás’, y muchos otros más zarpados aún.

Así no puedo salir a la calle bajo las amenazas de este sujeto, que me destrozó la vida, que me golpeó durante toda nuestra relación y que en la vía pública me molió a patadas, en el barrio Grand Bourg. Durante todo este último tiempo solicité que se lo cite y se le haga conocer alguna imputación, para que cesen el acoso, las amenazas y sobre todo la violencia psicológica a la que me viene sometiendo a mí y a mis hijos, que son los que más sufren por esta situación. No puedo salir a la calle o andar por ahí por miedo a que pase y me vea y comience de nuevo a perseguirme, a acosarme día y noche, y sobre todo a amenazarme con un montón de cosas que dice que me va a hacer». Luego agregó la mujer: «Un día me dijo a modo de amenaza que él por 5 kilos de asado y una damajuana de vino les iba a pagar a unos changos adictos de los barrios del oeste para que me destrocen del todo. No pido cárcel ni nada, solo que respete mi dignidad de mujer, que lo nuestro ya se terminó y que yo necesito trabajar como siempre lo hice, y no vivir de psicólogo en psicólogo o molestando en las comisarías o temblando en la Ciudad Judicial y mirando para todos lados cuando salgo de ahí. Es muy poco lo que pido, pero es mi vida la que está en juego. Necesito la libertad que el miedo me está quitando de a poco y que entienda ­se terminó!».

“Estuve ciega y lo banqué”

“Siempre me dicen que es un proceso, que ya va a llegar. A mí personalmente no me importa la penalidad, me importa que cese la violencia contra mí, que me deje vivir. Que no tenga que pensar que en alguna calle lo voy a cruzar si estoy sobre un colectivo. Es muy pequeño lo que pido, pero necesario para poder trabajar en lo que me gusta”.
Luego la chofer relató que tiene hijos que la apoyan en su lucha por reivindicar su honor.
“Es que es duro como mujer que llegues donde están otros choferes y que el run run de los comentarios te ponga mal. Así no se puede estar frente al volante. Por eso es que finalmente se salió con la suya y dejé de conducir. Ahora necesito salir adelante y para eso pido por Dios una ayuda. Todos saben que profesionalmente fui una excelente empleada. Ahora con mi abogado Rodrigo Escobar voy a solicitar medidas cautelares y que se efectivicen las que le impusieron en su momento”, informó.

 

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