Noches atrás, dos mujeres oriundas de la localidad de Embarcación transitaban por la ruta nacional 34 y varios sujetos, a bordo de un auto Corsa de color negro intentaron por todos los medios hacerlas detener en la ruta, algo que a pesar del miedo la conductora no hizo, actitud que impidió cualquier tipo de ilícito en contra de ambas.

La joven quien por el Canal U.V.C. 10 de la localidad de Embarcación fue entrevistada por el periodista Ariel Costilla, relató que viajaban con su madre a bordo de una camioneta de propiedad de la mujer mayor «nos detuvimos en una estación de servicios en la localidad de libertador Gral. San Martín (Ledesma) a sacar agua caliente para el termo y seguimos viaje. A los pocos minutos vimos que un auto Corsa de color negro con tres hombres a bordo, se nos acercaba y nos hacían señas para que bajemos la velocidad. Pensamos que habían visto algo en la camioneta pero por suerte mi mamá nunca les hizo caso y el contrario aceleró» comenzó relatando la joven quien sospecha que fue en Ledesma donde fueron «marcadas» por los sujetos.

La joven Tamara Ruiz siguió relatando que en esa situación de extrema tensión hicieron todo el trayecto entre Ledesma y Pichanal, -unos 87 kilómetros aproximadamente-, pero que para las mujeres fue interminable. «Veníamos muy nerviosas, muy asustadas pero no bajábamos la velocidad. Me dí cuenta que las dos ópticas del Corsa no era iguales por tanto creo que debe haber sido un auto armado o algo de eso. Los tipos nos perseguían, nos alumbraban con un reflector muy potente de esos que se usan en el campo para encandilarnos pero no lograron que nos detuviéramos ni que mermáramos la velocidad. Así llegamos hasta la rotonda de la Colonia Santa Rosa. Nosotras tomamos la rotonda y seguimos por la ruta 34 con destino a Pichanal y ellos ingresaron a la Colonia y desaparecieron por ese camino lateral».

Cuando ambas mujeres entraron a Pichanal -20 kilómetros más al norte- «dimos aviso a la Gendarmería Nacional y nos llamó mucho la atención que en todo ese trayecto no hubiera ni un solo control ni de Gendarmería ni de la Policía de Salta. En todo ese trayecto hay mucha dificultad para poderse comunicar por teléfono o pedir auxilio así que nunca pudimos hacerlo». Afortunadamente madre e hija no sufrieron el robo del rodado en el que se movilizaban como tampoco ningún otro daño;    tampoco protagonizaron un accidente automovilístico, conduciendo en ese estado de nervios y de angustia, a altísima velocidad, de noche y en una ruta que está en muy malas condiciones, otro de los riesgos a los que fueron sometidas. Hasta el momento no se conoce de la aprehensión de los sujetos que merodean en ese tramo de la ruta nacional 34 que se caracteriza por tener poca señal telefónica prácticamente en todo ese tramo lo que hace casi imposible poder solicitar ayuda.